lunes, 26 de mayo de 2008

Oda a un quiosquero

Enclaustrado en un ventanuco en el que parece que es inmune a todo. Desde ese lugar en el que observa a los ciudadanos que caminan por delante de sus ojos; algunos sin apenas reparar en su latente presencia. Siempre sonríe, alegre, parece siempre feliz; la procesión la lleva por dentro. Yo le observo sentado silencioso a su espalda, desde la admiración que le profeso; mientras estructuro mentalmente estas líneas que escribiré más tarde.
Cuando llueve sin dar aviso se queja porque moja todas sus revistas y algunos de sus periódicos, esos que le traen la comida a casa junto a su sudor y su trabajo. Sin embargo, yo sé que la lluvia le gusta; y que en el fondo a veces quiere salir corriendo mientras ella roza su cara adulta, pero no envejecida.
Los vecinos le quieren, es el quiosquero del barrio; y al fin y al cabo, todo el barrio sabe que es un trabajador como todos ellos, bueno no todos; pese a que incluso esos le quieran de la misma manera.
Hay quien le cuenta sus problemas, como si se tratase de un psicologo que está sentado en su butacón; otros, en cambio, le muestran su lado más alegre: le cuentan chistes o historias de sus hijos, que a veces corren a comprar su paquete de cromos a su quiosco, para que les diga hola, tan alegremente como ayer, y como mañana. Cada uno acude con su pequeña historia. "Podéis escribir un libro", le dice una señora alegremente, mirando fijamente a la ventana. Vuelve a reír y contesta con una ingeniosa frase.
Su vida parece ser pura rutina, pero la lucha en la que anda sumergido desde hace casi una década ofrece una dispar batalla a cada instante. Esa batalla que él intenta superar con una sonrisa en la cara o con un irónico comentario sobre cualquier fenómeno atmosférico o cualquier persona a la que culpa de sus sobresaltos.

5 comentarios:

BohemianSex dijo...

nunca pense que se pudieran hacer odas de cosas tan diversas, pero si.


Que seria de nosotros sin vosotros los quiosqueros?
y mas importante
que seria de la informacion sin los quiosqueros?
estareis ahi bajo cualquier cicunstancia!



semana dura, pero estas demostrando una fuerza suprema hermano!!

Raquel dijo...

No hay nada más puro que la admiración de un hijo hacia su padre. Me alegro de que la conserves, guárdala como el mejor de los tesoros.


beso*

Anónimo dijo...

es cierto la cantidad de historias que se pueden vivir trabajando cara al público.

me gusta como expresas esos sentimientos. tu padre cuando lea esto se siente que sentir muy orgulloso.

un besazo corazon

Loren dijo...

Tengo que ir una mañana y comprobar todo esto por mí mismo.

Un fuerte abrazo, amigo.

Anónimo dijo...

vivan los quiosqueros!

Como siempre..perfecto