jueves, 21 de agosto de 2008

Niños de tiza, de David Torres

Cuando me hablaron de este libro me entraron ganas de leerlo, pero no lo empecé. Al tiempo, llegó a mis manos y empecé su lectura, atraído por su argumento, las buenas palabras de alguno de mis amigos y los premios que le avalaban. No me decepcionó, en absoluto. El libro es genial, y se debería de tener muy en cuenta a su autor en el futuro, como ya dijo mi compañero y amigo Loren en su cuaderno.
La novela en cuestión narra la vuelta de Roberto al barrio en el que transcurrió su infancia: San Blas. Al llegar, descubrirá que nada sigue igual y todo ha cambiado: sus amistades, las calles, los colegios, los juegos... absolutamente todo es distinto de entonces. Nada más llegar, un turbio asunto regresará a su mente de niño: su amiga Gema, paralítica, que apareció ahogada en la piscina municipal, y a la que todos apodaban: la sirena, por su habilidad en la natación, pese a su problema. Otro de los recuerdos que invadirán su mente es un amor imposible: Lola.
Con esta receta, la novela transcurrirá entre las calles del popular barrio madrileño; en las cuales tendrán lugar los misterios y aventuras, intercaladas con las anécdotas e historias de la infancia. Con un estilo narrativo impecable, unas metáforas geniales y un argumento muy atractivo, David Torres mantiene al lector con los cinco sentidos sobre el papel de principio a fin, en una lectura más que satisfactoria.
Un libro emocionante y a la vez duro, pero que conseguirá arrancarnos emoción en cada parrafo; y cariño en cada historia de la infancia de los personajes, que perfectamente podrían ser contadas por mi padre, ya que la historia se ambienta en los años de la transición. ¿Me preguntan si la recomiendo? La respuesta es positiva, a ojos cerrados.

2 comentarios:

Mot dijo...

oook! convencida! y eso, que a mi no me hablaron tan bien...pero me fio de ti.

despues del 10 de septiembre...paz y tranquilidad y los niños de tiza!

Loren dijo...

Lee cuando puedas El Mar en Ruinar, también de David Torres.

Un abrazo. Me alegro que te gustara.