lunes, 25 de agosto de 2008

El cuento de Sirena, de Gonzalo Torrente Ballester

El cuento de Sirena, de Torrente Ballester, resucita una leyenda milenaria ocurrida en las costas de Galicia allá por el año mil. Paseaba tranquilamente por el cabo Finisterre un caballero, de la estirpe de los Mariño; cuando cayó al agua y estuvo apunto de perder la vida a causa del peso de la armadura y la espada. No fue así, gracias a la aparición de una sirena, que le rescató de la muerte, que vino a buscarle en forma de mar. La sirena, al salvarle, quedó profundamente enamorada del caballero y se lo llevó a la mar, para que fuese su amante. El marinero pidió después a Sirena que le dejase marchar con su familia. Sirena accedió, pero con una condición: ella se llevará un hombre de cada generación, y se sabrá desde su nacimiento, pues tendrá los ojos azules.
Así, después del paso del tiempo, los descendientes de la familia Mariño, siguen creyendo, algunos, la leyenda de Sirena. La historia gira en torno a Alfonso, uno de los hombres de la familia, con ojos azules.
La historia es muy buena y el estilo narrativo es muy cautivador, sobre todo en algunos puntos del libro, como el momento en el que el autor describe el canto de la sirena cada vez que acudía al pueblo a por su amante; o la descripción de la casa de Alfonso en Cuenca, perfecta, que hace imaginarse a la perfección el marco en el que se encuentra el autor.
Concluyendo, diré que es un relato breve, 94 páginas, que se lee en un rato (yo me lo leí en tres); y terminaré diciendo que si te gustan las leyendas la leas, seguramente no te defraude.

3 comentarios:

Loren dijo...

Es una pena que un escritor de la talla de Torrente Ballester se encuentre casi olvidado (supongo que por su pasado político)
Mi padre lo conoció y siempre dice que tenía un sentido del humor extraordinario (supongo que gracias a eso pudo escribir La saga/fuga de JB)

Conseguiré éste que tú has recomendado.

Un fuerte abrazo.

El futuro sin magia dijo...

Lo acabo de leer y es maravilloso.

Un saludo.

albert dijo...

És magnífico! Excelente!