sábado, 7 de junio de 2008

El señor Luis

Camina por las calles en las que vive desde que era un chaval. El barrio de Chamberí le recibe siempre con los mismos adoquines antiguos, con sabor castizo. Cada vez que detiene sus pasos, lo hace por un motivo; otorgarle su mayor valor a alguna persona que considere digna de ello. Este valor del que os hablo es su sonrisa, que muestra su funda dental dorada, lo que le da un aspecto más interesante y una importancia que quien sabe si algún día tuvo.
Desde la calle Viriato hasta Álvarez de Castro, pasando por Eloy Gonzalo y otras tantas avenidas del distrito; le acogen desde que tenía una corta edad y era un adolescente hasta hoy, a sus "ochenta y tantos" años. Étapa de adolescencia, decía antes, que recuerda cuando pasa por el quiosco de prensa, en el que siempre se para a conversar. El clásico "¿Qué hay, chaval?" con el que saluda todos los días, se echa de menos allí cuando no llega. Al joven que pasa la mañana en el quiosco, le alegra su fugaz paso por allá, en el cual siempre dedica alguna bella palabra. A veces, le recuerda a su abuelo, que ya no vive aquí abajo; y a Luis, el muchacho le recuerda al nieto que algún día fue y que, ahora, recuerda con nostalgia.
Tras su andadura, descansa en la cafeteria Cisneros, donde disfruta de un delicioso pincho de tortilla y de una agradable charla con el dueño, que igualmente le espera casi a diario. Prosigue su camino a casa, hasta por la tarde no dará otro paseo, pero entonces será distinto.

3 comentarios:

Loren dijo...

Soy vecino del señor Luis, seguro que lo conozco de vista. Ya me lo presentarás. Nada, no hay forma de alcanzarte, amigo.

Un abrazo.

Mot dijo...

Yo tengo un señor Luis " =D

Anónimo dijo...

soy la unica que no conozco al señor luis?

xD