domingo, 6 de julio de 2008

Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra

Personalmente, pienso que por cada persona existe, al menos, una bella historia que merece la pena que sea contada. Es decir, cada persona realiza, cuanto menos, una buena acción por los demás en la vida. Esta breve novela juvenil podría ser la mínima bella acción del filósofo y escritor Franz Kafka.
Un año antes de morir, Kafka paseaba por el parque Steglitz de Berlín cuando, de pronto, el llanto desconsolado de una niña llamó su atención. Era el llanto más sincero y más amargo que había escuchado en la vida el escritor, por lo que se acercó a la niña y preguntó qué ocurría. La niña le explicó que lloraba porque había perdido su muñeca. Ante ese lloro tan sincero, Kafka le dijo a la niña que su muñeca no se había perdido, sino que ahora se dedicaba a viajar, como hacen todas las muñecas. Entonces, fue cuando el escritor le explicó que él era el cartero de muñecas y que tenía una carta para ella. Así comenzó una historia de la que jamás se volvió a saber más (ni quien fue la niña, ni el contenido de las cartas...) después de la muerte de Kafka, un año después.
Dora Dymant, su compañera, contaba años después de su muerte; que nunca antes había visto escribir al escritor con tanta pasión y fervor como cuando escribía las cartas de la niña, y que para ellas empeñaba incluso más esfuerzo y dedicación que para sus libros.
En este libro, Jordi Sierra i Fabra interpreta esta historia creando una pequeña novela, muy tierna; que mantiene la historia tal como la contó Dora en el pasado. El libro fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura Juvenil e Infantil. Merece la pena leerla en un rato.

2 comentarios:

Loren dijo...

Tengo esta novela pero no la he leido (de hecho creo que te hablé de ella)
Leí esta historia por primera vez en un artículo de Rodrigo Fresán para El Bobelia. Luego, en la maravillosa Brooklyn Follies, el amado y denostado a partes iguales Paul Auster también habla de esta historia.

Un abrazo muy fuerte.

Trixie dijo...

Pos tiene buena pinta, no tenía idea de la historia esa.