domingo, 13 de diciembre de 2009

Aunque tú no lo sepas

Me inventé tu vida millones de veces. Acostumbro a hacerlo con cualquiera de las personas que se intercalan entre mis ojos y el horizonte más de dos o tres veces en una semana. Incluso podría llegar a afirmar que, en ocasiones, he disfrutado inventándome la vida de todos ellos. Te observé multitud de mañanas, mis ojos te siguieron hasta la esquina en infinitas noches, y tú ni siquiera lo sabes.

Fabulé miles de veces sobre cuál sería tu nombre. Y en otras ocasiones sabía cuáles eran todos los que tenías. Mi otra vida me ha hecho ir de tu mano por el parque, entre los árboles y las ardillas, que ahora ya ni siquiera salen a saludarnos. Me hablaste con los ojos, sin decir palabra, a veces; y otras, ni con las más elocuentes palabras conseguíamos comunicarnos. Dormir contigo ha sido la principal de mis locuras, abrazar con mis cálidas manos el frío de las sábanas en pleno diciembre tenía sentido sólo porque pensaba que entre ellas descansarías tú alguna noche.

Me he imaginado tantas veces contigo: acompañándote a comprar el periódico de madrugada, tomándonos la vida en un café, saboreando un baile una noche como si al día siguiente no fuese a amanecer, leyendo pasajes de nuestros libros a la vez, sin escucharnos el uno al otro, para que en algún punto nuestras palabras terminasen por unirse… Y lo malo no es eso, sino que todo lo que imaginaba superaba con creces a mi realidad.

Tantas veces que bajé a la calle, arropado por mi parca negra hasta las rodillas, y enfundado en mi bufanda; sin más propósito que sentir que estaba viviendo el invierno de Madrid. Y en todos mis paseos me acompañabas con distintos vestidos. Me acordé de ti al descender en un avión y atravesar un mar de nubes, y también entre los acordes menores de una guitarra. Y, aunque tú no lo sepas te tuve a mi lado, sentada en la cama leyendo, “en esta cama de amor que no conoces”.

Y despertamos juntos algún que otro domingo, permanecimos entre las sábanas rojas, perezosos, sin preocupaciones, con la resaca de dos noches seguidas de sábado, y sin prestar ninguna atención a la película que poníamos en el televisor, porque no nos hacía falta. Porque la mañana anterior había buscado tu rostro en el autobús, y te había encontrado con el mismo libro que yo estaba leyendo en las manos, y tú al verme sonreíste. Y aquella sonrisa inspiró unos cuantos versos sobre esa parte de ti que ni siquiera tú conoces. Esa que me acompaña a mí, y desconozco si existe, pues yo no sé quien eres, ni siquiera cómo te llamas. Aunque tú no lo sepas.

Y todo lo que imaginé contigo era mejor que lo que vivía junto a nadie.

Texto inspirado en la canción compuesta por Quique González, inspirada a su vez en el poema de Luís García Montero; ambos con el mismo título que este fragmento.

Sigo porque resulta muy difícil dejar morir algo que te ha dado tanto y a lo que alguno encuentra sentido.

13 comentarios:

Pablo dijo...

Toda una declaración de intenciones amigo. El más fuerte de los abrazos

MOT dijo...

Muy hermoso...

En ocasiones uno no sabe quien es hasta que no se lo dicen, hasta que entonces es capaz de decirselo a si mismo.

Un besito

Lucía N dijo...

El último párrafo es especialmente bonito, parece un llamamiento.

Es un texto con mucha sensibilidad, como la canción de Quique González o el poema de Luis García Montero (no conozco a nadie que lo deje indiferente).


Un beso.

Sunrise dijo...

Volvemos a compartir canción. Esta estuvo en mi blog y de ahí que ahora tenga a LOS SECRETOS. Espero que ella, aunque tú no lo sepas, te esté esperando y te encuentre pronto.
Me ha encantado el post, me ha encantado leerte, me ha encantado volverte a encontrar. GRACIAS.
Un besote.

Arianne dijo...

Me ha gustado muchísimo!!! Cuantas intenciones..quizás. Saludos!

Montse dijo...

Precioso. Me encanta la primera frase, creo que eso en algún momento nos pasa a todos...

Me alegra que no hayas abandonado el cuentacuentos!

un beso!

Anónimo dijo...

Gracias por quedarte Txetxu. La madre de Ana.

Enrique dijo...

"Aunque tú no lo sepas te he visto cruzar la puerta sin decir que no"

(me encantan el poema y la entrada)

Anónimo dijo...

Me encanta que no hayas abandonado,un beso,la hermana de Ana

Leteo dijo...

Buenísimo. Aunque no conozco el poema ni la canción, estoy seguro de que les honras con este texto.
Un abrazo, friendo!

Anita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anita dijo...

"He blindado mi puerta y al llegar la mañana no me di ni cuenta... de que nunca estabas..."
"Inventamos mareas, tripulábamos barcos..."

Hay pocas cosas que deje sin decir la canción de Quique González. Al igual que tu texto.

Muchas veces, aunque tú no lo sepas, hay alguien que te sabe.

Un beso!

Ella dijo...

a veces uno vive un sueño más que la realidad