lunes, 15 de diciembre de 2008

A mi viejo, en su día

Me vais a permitir una entrada más personal hoy, si bien cada texto lleva un pedazo del autor que lo suscribe enredado en sus palabras. Hoy es un día especial: como cada 15 de diciembre, mi padre cumple años. Pero este año resulta distinto.
No sé qué deciros de mi padre. Así que escribiré como si me dirigiese a él; aunque en cierto modo, así es. Este año te ha tratado peor que los anteriores -y a todos-, está más que claro que no queremos volver a ver a 2008, yo ya renegué de su falsa amistad hace aproximadamente un mes; por eso me alegra más que este año cumplas años, porque significa que el año está empezando a huir de nosotros.
Y por eso, me ha encantado que nos hayamos reído un montón hoy, dejando a un lado todo lo demás. Porque me enorgullece que seas tú mi padre, mi viejo, como te digo siempre. Porque he aprendido a adorar ese quiosco gracias a tí, que tanto le odias y le adoras. Porque un día escribí una Oda a un quiosquero en la que tú fuiste y serás protagonista siempre. Y porque si me preguntasen si admiro a alguien en la vida, contestaría sin atisbo de duda -e hinchado de orgullo- que a mi padre (junto a mi madre, aunque ahora no venga tan al caso).
Por eso y por todo lo demás. Felicidades viejo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

B612

Terminamos el corto hoy mismo. Y he quedado contento con el resultado. Os dejo el video, para que lo veaís. Está hecho con todo nuestro cariño. Yo, como Pablo, daré gracias a todos los que han participado en él: Jonathan, Raquel, la actriz, -con el cambio de planes que le suponíamos-; y, por supuesto -como hizo Pablo- a Loren y a él mismo, por hacer del proceso algo muy divertido.

Gracias, espero que os guste. Podéis descargarlo aquí.




Aquí os dejo también la carátula del cortometraje:


sábado, 13 de diciembre de 2008

Alicia en el país de las maravillas/A través del espejo, de Lewis Carroll

Nunca vi la película de pequeño. Así que me llamaba la atención la historia. La encontré solitaria en una estanteria de ese centro al que todos acudimos en busca de todo tipo de materiales: libros, discos, películas, comics... Bendita FNAC -y que conste que no quiero hacer publicidad con esto. Me la llevé en la mano para leerla antes de que Tim Burton -admirado director- termine su adaptación cinematográfica.
Allí estaba; y junto a Rayuela e Historias de Cronopios y famas, ambas de Cortázar; pasó a mi estantería, para su pronta lectura. En cuanto empecé a leerlo fue como si volviese a un estado mental anterior. Tal vez esta sensación se acrecentó porque el primer pasaje en el que Alicia intenta entrar al jardín me recordaba al videojuego Kingdom Hearts.
La historia, como seguro que sabéis, es algo surrealista e impensable. Una niña que crece o mengua según devore una tarta o beba un extraño brebaje, que persigue a un conejo aristocrático británico -con chaleco a cuadros y reloj de mano incluidos-, y que tiene disparatadas historias con unos personajes un tanto pecualiares. Como de poker.
La segunda parte: A través del espejo, me pareció más original -si cabe- que la primera, con su tremendo escenario-tablero; aunque me dio la sensación de ser más lenta, con menos ritmo. Me quedo con la primera. Esta pareja de historias refleja, por momentos, algunos retazos de las sociedades humanas vigentes en la actualidad de la obra.
En conclusión, la obra compone un par de fábulas muy imaginativas, tremendamente surrealistas. No he tenido oportunidad de ver la película, aunque espero que sea algo distinta; pues, si los dialogos son iguales que en la novela, los niños quedarían demasiado atónitos, sin llegar a entender mucho de lo que transmite.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Premio Fotojoven Coslada 2008



Primer premio Fotojoven Coslada 2008. Categoría: Tiempo libre.
Autor: Yo (http://www.flickr.com/photos/le_txetxu/2575322445/)

Gracias a todos los que estáis cerca. Hoy es un día muy especial.

martes, 9 de diciembre de 2008

Mi canto al cine

- "¡El cine es una maravilla! ¡El cine es una maravilla!". No me he cansado de escuchar esta afirmación en los últimos días, de la boca de uno de mis amigos de la facultad, aunque a veces pienso que sobrepasa la línea de los amigos (para bien). El espacio en el que la frase caía como si de una bella actriz en la alfombra roja se tratase era la propia facultad, mientras rodábamos nuestro cortometraje B-612. ¡Qué gran experiencia!
Pues si, el cine es una maravilla. Me asombra la capacidad de proyección del cine en las personas. ¿Acaso nadie ha derramado lagrimas viendo la muerte injusta de algún personaje, en la ficción? Seguro que tú, que ahora estás perdiendo el tiempo en leer esto, lo has experimentado no hace mucho. El cine tiene un poder enorme de influencia en la humanidad.
¿No te ha pasado nunca que, caminando en un día lluvioso has decidido ponerte los cascos y escuchar alguna melodía de piano, con lances melancólicos, sólo porque en tu película favorita hay una escena igual? Estoy seguro de que, si no tal cual, algo parecido te ha pasado. Tanto influye el cine en las personas, que algunas hacen suyas las películas y sus mejores frases. Así, no es extraño ya observar una pintada en la pared que rece cualquier frase cinematográfica: Yo, al igual que Dios, ni juego al azar ni creo en la casualidad o Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer, entre otras. Existen personas que comparan el cine con la propia vida, como el director Passolini –del cual vi hoy Encuesta sobre el amor, en mi asignatura de Historia del Cine-, que la describe como “un gran plano secuencia”. Hace escasos días, José Luis Borau ingresó en la Real Academia Española; y su discurso de ingreso fue un auténtico canto al cine. "Al cabo de un siglo largo de vida, el Cine ha marcado la forma de hablar y de escribir con huellas más abundantes y profundas de lo que pudiera parecer a simple vista" -dijo el reciente académico. Yo, a mi humilde modo, lanzo hoy otro canto al séptimo arte, que constituye un enorme patrimonio intelectual y artístico, muchas veces injustamente despreciado.

lunes, 8 de diciembre de 2008

V de Vendetta, de James McTeige

Esta película me parece una maravilla, de principio a fin. Ambientada en un futuro próximo: el mundo ha cambiado radicalmente, y lo vemos a través de Inglaterra, gobernada por un nuevo autoritarismo amparado en el control de la población a través del miedo y de los medios de comunicación. En este marco, conocemos a V; un liberador -a los ojos del gobierno un terrorista-, que lucha por desestabilizar el sistema autoritario y en venganza de Guy Fawkes.
V es un gran personaje -con su mascara de Guy Fawkes siempre puesta-, que busca la venganza por su historia, estremecedora; y que idea un plan para que se recuerde el 5 de noviembre como un día grande en Londres. Tras dinamitar el Old Bailey, conoce a Evey, interpretada de forma increíble por Natalie Portman, que sufre una transformación a lo largo de la película interesante.
Me gusta V, por su tremendas dotes de dialogo, como demuestra en cada una de sus intervenciones (exquisitas), y porque es un completo enamorado de las artes -música, literatura, pintura, cine (donde destaca su afición a El conde de montecristo)-, en definitiva, es un hombre tremendamente cultivado y con unas ideas de justicia, libertad y sociedad, muy fuertes y distintas a lo que se encuentra en la sociedad inglesa en la que se ambienta la historia.
La interpretación es fenomenal, por parte de todos, incluído el actor que interpreta a V, Hugo Weaving; -al que nunca se le ve la cara-, pero que consigue crear una identidad idónea mediante gestos y voz, con la cual conectas en las primeras apariciones del personaje en las tenebrosas calles londinenses.
Una película con un ritmo acelerado en todo momento, exquisita en cuanto al dialogo y la fotografía, con un reparto e interpretación magnífica, un argumento rompedor; y por supuesto, un final tremendo. Desde el día que la vi, engrosó mi lista de favoritas. Te la recomiendo, sin duda. La vendetta prevalece.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Invierno en Madrid

Nunca jamás en mis 20 años he pasado un invierno fuera de mi casa, de Madrid. No siento ningún tipo de deseo de hacerlo por ello, sino todo lo contrario, si me apuras: adoro mi ciudad en estas fechas. Cuando llega Diciembre, Madrid empieza a lucir diferente; las noches llegan antes a su cita, las calles son asediadas por un frío que se puede cortar con los dedos, tangible; el ambiente empieza a ser navideño, aunque aquí esta época no sea tan blanca como en las películas de Hollywood.
Cuando llega el invierno, las calles huelen a frío, a humedad, a navidad. Me gusta salir por el centro en invierno. El fin de semana pasado estuve en Huertas –paseando sobre grandes frases de grandes escritores y pensadores- con mis amigos. Ambiente gélido, frío tangible, alcohol para calentarse, ambiente cálido entre amigos, casi familia. Al hilo de lo que contaba antes –para no perderme del tema-, cuando salí del metro vi las luces que iluminan las calles. Rosas, blancas, moradas, azules… y en diversas formas: estrellas, renos, poliedros y todo tipo de formas dignas de Picasso.
Dicen que la navidad la han inventado las multinacionales, y yo pienso que esta afirmación, si no completamente, puede ser cierta en parte. Por eso en El Corte Inglés colocan las luces tan grandes, y de formas tan preciosistas cuando asoman los primeros atisbos de Diciembre. Pero, a la vez, me gusta el ambiente navideño; la gente vive de otra manera, con una pizca más de ilusión. A veces, incluso, me imagino en algún rincón neoyorquino, como en las películas: patinando sobre hielo al pie del gran árbol –como si fuese un protagonista de Friends-; o en Londres, caminando entre la nieve y los almacenes Harrods, llenos de compradores compulsivos.
El invierno –incluida la navidad- es un periodo propicio para la lectura. Una época del año en la que leer con los pies pegados a la estufa es un placer incomparable. Yo, para hacer cierta esta afirmación, “en estas fechas tan señaladas”, leeré Canción de Navidad, de Charles Dickens; por si se me pega algo.

martes, 2 de diciembre de 2008

El exiliado de aquí y allá, de Juan Goytisolo

La última obra del reciente galardonado con el Premio Nacional de las Letras 2008, que continúa el libro Paisajes despúes de la batalla, escrito por él mismo en 1985. El personaje es el mismo que murió en aquella novela, asesinado en un atentado de los Maricas Rojos: el llamado Monstruo del Sentier. Para entender mejor la obra hay que tener en cuenta el hecho de que sea una segunda parte.
En esta novela, vuelve al Mas Acá de mano de las nuevas comunicaciones, y se comunica con "Alicia" y el resto de personajes -Monseñor y el rabino rasta, entre otros- mediante correos electrónicos de lo más surrealista.
Goytisolo pretende situar la historia en una especie de marco de pseudo-ciencia-ficción, que se asemeja enormemente a la vida real de las personas. En esta novela, trata de reflejar el miedo al terrorismo extremista, latente desde siempre en nuestra sociedad; aunque mucho más reactivado tras los atentados de Nueva York del 11-S.
Personalmente, no me gusta mucho el autor; ni tampoco me ha gustado en especial este libro; aunque he de reconocer que es una de las voces más reconocidas de nuestras letras. Pese a ello, considero que sería injusto no reconocer ciertos capítulos, dotados de una dosis de realidad tremenda, reflejando, por ejemplo, este miedo al islámico. Los ejemplos más claros de ello son el capítulo No estés donde no deberías estar, o un fragmento en el que habla de los turistas que hacen fotos en las ciudades, como potenciales terroristas que fotografían objetivos próximos. Además de un reflejo de la sociedad en cuanto al terrorismo, Goytisolo intenta tratar otros aspectos, como la situación de la mujer ("Cuentan y cuentan que condené a muerte a trillones de seres, pero me da igual"; dice en uno de los capítulos, en voz de una mujer).
No recomendaría este libro, porque el formato de relato cortos de ritmo rápido, hace que muchas veces no se llegue a entender bien el mensaje que intenta transmitir el autor; y las recomendaciones que he recibido de alguna de sus obras, han sido de las antiguas: Juan Sin Tierra, Señas de identidad...