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lunes, 10 de agosto de 2009

Nuestros libros de cada día: Mr. Vértigo y Maus

Siento la escasez de entradas del verano, pero es que Agosto en ocasiones quita hasta las ganas de escribir. Sólo me deja ganas de agua helada, piscina de vez en cuando, cervecita fresca y alguna buena serie o lectura con las que pasar las interminables horas de sol, hasta poder salir a la calle. Precisamente regreso aquí tras una semana para hablar de dos lecturas fáciles de digerir para este tiempo.

La primera, del incombustible Paul Auster, en la que me parece que seguramente sea una de sus mejores obras -no puedo asegurarlo puesto que sólo conozco la misma y Brooklyn Follies, pero apunta a que así es. Parto de la afirmación de que me considero un entusiasta del autor y de su prosa tan sencilla, o que al menos así parece, y con tan buen resultado.
Mr. Vértigo es fascinante, sin más. Una novela que trata sobre multitud de temas de la vida, y que se puede reducir a dos palabras: "Una vida". Y, por supuesto, todo lo que esa vida contiene: sueños, fracasos, éxitos sin precedentes, amor, duelo, pérdidas, muerte...
Con el sueño de volar, como tema central, un viejo recuerda su vida al lado del maestro Yehudí, un judío húngaro que recluta al niño con la promesa de enseñarle a volar antes de que cumpla trece años. Auster habla como nadie de sueños y de aspiraciones, y además trata el ascenso y fracaso, la vida y la muerte, con una prosa excelente.
Quizás, aunque no sé si lo pretendería, la novela se convierte en una especie de reflejo de la historia de los Estados Unidos -la Depresión, la época de los gangsters de Chicago, el Ku Klux Klan, la Segunda Guerra Mundial, etc-, a través de las peripecias de Walt y sus relaciones con el resto de personajes, Aesop, madre Sioux, la señora Witherspoon y el resto de ellos.
Una lectura, como dije arriba, muy fácil de digerir, con una historia realmente lírica. Vida.

Por otra parte, la obra cumbre de Art Spiegelman, galardonada con el Premio Pullitzer- el único cómic que lo ha conseguido hasta el momento-, en la que el autor cuenta mediante la historia personal de su padre, el horror del nazismo.
Pese a no ser muy fan del cómic, esta lectura me ha entusiasmado de principio a fin, si bien el principio me resultó algo espeso y lento. Merece la pena.
Hasta aquí podría resultar típica -otra obra más sobre el nazismo y el pueblo judío, lo de siempre-, pero la novedad radica en la manera de contar de Spiegelman. En sus viñetas, los alemanes adquieren la apariencia de gatos, mientras que los judíos, perseguidos y masacrados durante la Segunda Guerra Mundial, toman apariencia de ratones. Destacaría también la inclusión de los cerdos, como la nacionalidad polaca. "Como el gato y el ratón", que dicen nuestras abuelas en multitud de ocasiones.
Art Spiegelman aprovecha este juego de apariencias para dar un dramatismo especial a su historia y hacerla diferente al resto. Durante las casi trescientas páginas del libro, probablemente no aprendas nada que no supieses ya, pero seguramente te entusiasme leer cómo los ratones hablan de amor, de supervivencia y de todo lo que se vivió en aquellos años.
Una buena memoria para el padre del autor, ya que su idea era captar su imagen en las páginas, y creo que lo consigue bastante bien. Si tenéis oportunidad, empezad a leerlo.

viernes, 10 de julio de 2009

Nuestros libros de cada día: Los renglones torcidos de Dios e Intimidad

Hoy vengo con dos grandes recomendaciones de dos grandes personas, María y Loren: Los renglones torcidos de Dios, de Luca de Tena; e Intimidad, de Hanif Kureishi.

Los renglones torcidos de Dios es la gran obra de Torcuato Luca de Tena, fundador del diario ABC, periodista y escritor, que quiso dejar testimonio de la vida en un sanatorio mental. Sorprende, y mucho, que para ello se internara voluntariamente en un hospital psiquiátrico para conocer de primera mano cómo es la vida dentro de una institución de este tipo. Pese a ello, en el prólogo deja bien claro que todo lo que cuenta es pura novela. Basada en hechos reales, sí, pero ficcionados.
La novela es espectacular, con unos giros increíbles en el argumento, que mantienen en vilo la atención sobre la historia, de principio a fin. La narración toma, de inicio, el punto de vista de Alice Gould, una detective que se interna voluntariamente en un psiquiátrico de Zamora con el fin de investigar un crimen para uno de sus clientes.
Para que no destaque entre los enfermos es rebautizada como Alicia de Almenara y la despojan de sus pertenencias. Poco a poco, Alice va descubriendo la vida dentro del centro y las peculiares patologías de cada enfermo, mientras investiga el crimen.
Gran novela de Luca de Tena, que narra perfectamente todo lo que acontece, y los dialogos tan intensos entre Alice y los médicos, hacen que, junto a los giros inesperados de argumento, que nos hacen pensar varias veces en el final antes del propio; la lectura sea muy productiva y enriquecedora.


Por otra parte, la recomendación de mi amigo Lorenzo es de distinta pasta. Una joya, como él me la definió cuando estaba leyéndola y me dejó entrever las primeras páginas. Hoy le doy la razón, como casi siempre.
Intimidad versa exclusivamente sobre el porqué alguien deja de querer a una persona. Jay, un escritor y guionista de cine, se ha decidido. Esta noche abandonará su hogar, con su mujer e hijos, y se marchará para siempre, después de seis años de vida en común. No aguanta más esta vida.
A lo largo de sus casi 150 páginas, Kureishi nos deleita con las reflexiones del protagonista, de una belleza impresionante en algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que recuerda algún episodio junto a su mujer Susan, mientras la mira dormir, o cuando se refiere a sus hijos.
El escritor de origen paquistaní ilustra a la perfección el sentimiento de un hombre en plena crisis. Recuerdos, proyecciones para el futuro, y reflexiones sobre la traición, inundan la sesera de Jay en la noche antes de marchar. La traición a veces es la única forma de volver a nacer. "Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo [...] Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria".
Una escritura muy buena y unos fragmentos bastante líricos hacen de esta novela de Kureishi, una buena lectura que puede llegar a emocionarnos o, incluso, a identificarnos con algunas partes. Para cerrar esta reseña breve, dejo unas frases que me encantaron del libro: "Si tan sólo pudiese ver el rostro de ella otra vez. Pero ni siquiera tengo una fotografía".

Gracias a los dos por las recomendaciones.

lunes, 15 de junio de 2009

Corazón tan blanco, de Javier Marías; y Calle de las Tiendas Oscuras, de Patrick Modiano

"Mis manos son de tu color,
pero me avergüenzo de tener un corazón tan blanco"

William Shakespeare

Con su tradicional título fruto de algún renglón de Shakespeare, en este caso el que luce al inicio de la entrada. Y con su tradicional principio fulgurante en el que Marías nos brinda unas primeras cien páginas realmente impresionantes, Corazón tan blanco es una novela bastante reseñable en el panorama actual.
La complejidad de la escritura densa de Marías se compensa a la perfección con la historia y la estructura que el autor dota a su novela. Las páginas del libro vuelven a indagar en temas como el matrimonio, la muerte, el asesinato o la sospecha.
"No he querido saber pero he sabido..." Así comienza la narración de Juan Ranz. A menudo no queremos saber algo, pero irremediablemente lo acabamos conociendo, por accidente o por propia voluntad. A eso hace referencia el título de la novela, a la inocencia de los corazones blancos que acaban coloreándose tras conocer la realidad.
Una novela muy buena, aunque de nada valen estas palabras, un libro siempre habla por sí mismo.

Por otra parte, es indiscutible que las novelas de Patrick Modiano tienen algunos de los mejores títulos. Un amigo mío decía hace poco que simplemente por los títulos y la fotografía de la portada ya merecía la pena tenerlo en su biblioteca (refiriéndose a En el café de la juventud perdida). Secundo su opinión, pues tanto los títulos como las imágenes me parecen bastante acertados.

Hablando ya de Calle de las tiendas oscuras, galardonada con el Premio Goncourt, cabe destacar la escritura tan sutil y elegante que demuestra el autor en cada página. Existen párrafos que hacen que la lectura íntegra de la novela sea recomendable, pese a no tener una historia más allá de algo normal en Modiano: alguien busca encontrarse con su pasado.
La novela empieza con un ritmo más trepidante del que espera el lector, para decaer en la parte final, llegando a ofrecer algunos episodios algo densos desde mi punto de vista. En el apartado general, merece la pena leerla, sobre todo, como ya dije antes, por la elegancia de Modiano en el estilo y la escritura.

martes, 5 de mayo de 2009

En el café de la juventud perdida, de Patrick Modiano

En algunas ocasiones una vida puede resultar suficiente historia para una novela. Sobre todo en el caso de la literatura francesa. Así lo demuestra Patrick Modiano en su café de la juventud perdida, en el que nos lleva a seguir el rastro de Louki, una muchacha que transitaba por el café Le Condé de París, durante todas sus páginas.
Modiano escribe con una sencillez y una dulzura envidiable, lo que hace que este libro, pese a no albergar una gran historia -ya dije que se trata sólo del rastro de Louki- se convierta en una lectura muy agradable y sencilla. Hay algunos escritores que sólo por su escritura merece la pena leer.
El café Le Condé, que a mi juicio, es el café de su juventud, se presenta como el típico café en el que se reunían los bohemios parisinos, los estudiantes y los poetas y escritores de la época. Un café impregnado de cultura y vanguardismo.
La novela además centra sus páginas en la búsqueda de identidad de la propia Louki, a lo largo de su historia, y indirectamente de todos sus acompañantes, aportando además un fuerte poso sobre la memoria y su actuación en nuestra mente.
Como ya dije, la escritura es muy buena; resalto un episodio del principio en el que el narrador acude a dialogar con un hombre a su casa y al salir se imagina como se sentará en el sillón sin ganas, encenderá la tele por recibir algo de compañía y pensará en su mujer, que ya no está en aquella estancia. Un pasaje realmente bello, como algunos de los que encontraréis en este libro.
Merece la pena pasar un rato con él, aunque como ya dije es muy francés en cuanto a la historia y su desarrollo. Como escuché decir a mi amigo, es un libro que sólo por el título y la fotografía de portada ya merece la pena tener, acompañado además de una buena escritura.

miércoles, 29 de abril de 2009

Mala suerte, de Juan Aparicio-Belmonte



Un ex-legionario fan de Sabina, que se autodenomina de la margen izquierda, un abogado que visita el psicoanalista, y una comisaria despampanante. Esos son los personajes de la novela Mala suerte de Juan Aparicio-Belmonte, además de algún secundario muy interesante, como el novelista novio de la comisaria. Los ingredientes: intriga, misterio y, sobre todo, mucho humor, que hacen de estas páginas una lectura realmente interesante.

Mala suerte, ganadora del I Premio de Narrativa de Caja Madrid, transcurre en las calles de Madrid. La trama se activa con el asesinato de un prestigioso actor de teatro, Fabio Cotta, y su amante, en un piso de Madrid. El actor, del que uno de los personajes asegura que es el único español que merecía la pena, aparece muerto a golpes en su cama.
A partir de entonces entra en juego el resto del reparto -hablando en términos teatrales-: el abogado Esteban recibe una extraña visita a altas horas de la noche en su despacho, mientras que la comisaria Sarita Lagos recibirá la llamada que la haga acudir a investigar el asesinato.
El autor escribe la novela en tres personas, una para cada personaje, lo que hace que la lectura de sus páginas se torne muy fluida y amena. El gran manejo de las tres personas, junto con la trama policíaca clásica, con grandes momentos y conversaciones en la consulta del psicoanalista Fernando, convierten a Mala suerte en una novela realmente divertida, y a su autor, en uno de los escritores de nuestras letras que conviene tener en cuenta y no olvidar desde ahora.

martes, 21 de abril de 2009

La otra orilla, de Julio Cortázar

"Cortázar, su obra y su actitud seguirán marcando rumbos, abriendo camino, y los lectores, los de hoy y los de mañana, seguirán acudiendo a sus páginas como quien penetra en un mundo en que la realidad es un descubrimiento, y la fantasía, un hecho cotidiano".
Mario Benedetti



Así habla el poeta en la contraportada sobre la figura de Cortázar. No es la primera vez que comento alguno de sus libros, ¿qué puedo decir sobre su literatura? Poco queda ya por reseñar de su obra. Simplemente es fantástica, genuina.
En La otra orilla el escritor nos muestra sus primeras incursiones en el género del relato, que lejos de ser mediocres, ya desvelan la virtud que ostentaba Cortázar, y que dejaría patente en su gran obra narrativa: Rayuela. Estos relatos escritos entre 1937 y 1945 detallan la increíble imaginación del escritor, con manos que crecen por momentos, limpiadores de estrellas, amores entre vampiros, y todo tipo de cosas.
Merece la pena pasar unos ratos, breves, con este libro entre las manos. Para más ventajas, es de rápida lectura y los relatos no tienen correlación entre ellos, por lo que puedes leerlos espaciados en tu tiempo. Todo son puntos positivos. Ya me contaréis si decidís leerlo. Os gustará si os gustó su obra culmén en relatos cortos: Historias de cronopios y famas.
Cortázar tiene un manejo de la lengua exquisito. Para terminar -igual que empecé- utilizaré unas palabras, esta vez de Gabriel García Márquez: "Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción".

miércoles, 15 de abril de 2009

El mundo, de Juan José Millás

"Hay libros que forman parte de un plan y libros que, al modo del automóvil que se salta un semáforo, se cruzan violentamente en tu existencia. Éste es de los que se saltan el semáforo".



De esta manera habla Juan José Millás sobre su última novela, que le valió el Premio Planeta del año 2007. Con fuertes trazos autobiográficos, Millás nos sumerge en los recuerdos más profundos de su infancia, de la mano de su imaginativa prosa.
A través de esta novela conoceremos El mundo del escritor, desde que vivía en Valencia hasta prácticamente la actualidad. Son destacables algunos episodios que cuenta entre sus páginas, como el del barrio de los muertos, las historias de su amigo el Vitaminas o las cenizas de sus padres.
Como mago de las ocurrencias y la imaginación, Juan José Millás encadena una serie de hechos e imaginaciones, sin estructura aparente, para dejar un testimonio exquisito de su vida. Su escritura es magnífica, algo densa en algunas ocasiones, pero magnífica en su totalidad. El autor deja entrever lo que es el mundo: un territorio hostil, en ocasiones, al que nos acomodamos como podemos teniendo en cuenta las posibilidades.
En definitiva, una novela provechosa y muy entretenida de un escritor con una imaginación desbordante y totalmente envidiable.

martes, 31 de marzo de 2009

Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías; o sobre la muerte y sus infidelidades

"Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no verá más su rostro cuyo nombre recuerda".



Terrible y magnífica a su vez la primera frase de esta sublime novela de Marías. Mucho deja entrever en estas palabras de lo que será la obra. Hasta ahora la primera que leo, puerta de muchas otras seguro. Javier Marías consigue atraparte entre sus páginas con una escritura espectacular -que a veces se torna laberíntica y pasmosa- y una estructura del relato perfecta. Mañana en la batalla piensa en mí cuenta la historia de Víctor Francés, un guionista y escritor de discursos para famosos, que una noche se ve involucrado en el incidente más difícil de su vida, la muerte de Marta Téllez, con la que cenaba en casa de ésta, mientras su marido hacía un viaje de negocios a Londres.
Tras el incidente se verá inmerso en un juego inesperado, en el que tomarán partido varias piezas, desde el padre de Marta, Juan Téllez, pasando por su marido, Deán, de infinita compresión, y que le proporciona a la novela un final increíble; Luisa, la hermana pequeña de Marta, "que ahora llegará a ser mayor que ella", a la que persigue por Madrid, e incluso, Victoria, una prostituta que recuerda de una noche anterior, en la que la confundió con otra persona muy conocida para él.
Ambientada en un Madrid tormentoso y oscuro, la novela del magnífico escritor de Corazón tan blanco o Tu rostro mañana, entre tantas otras novelas; y de la sección La zona fantasma, de cada domingo en El País Semanal; es altamente recomendable, y no dejará a nadie indiferente. Javier Marías es un gran narrador, posiblemente uno de los mejores de nuestra literatura.

domingo, 15 de marzo de 2009

El guitarrista, de Luis Landero; o sobre la vida bohemia del artista

"El amor y el arte son incompatibles". Seguramente sea la frase que más se repite en esta novela que, precisamente, versa sobre estos dos temas: arte y amor, amor y arte. ¿De verdad son tan incompatibles entre si? El guitarrista narra la historia de Emilio, un jóven aprendiz de mecánico que estudia por las tardes el bachillerato, y que, además, pasa el tiempo libre aprendiendo a tocar la guitarra de forma autodidacta.
Un día aparece en su vida su primo Raimundo, recién llegado de París, donde dice haber triunfado como guitarrista en un restaurante español: el Barcelona. Este le arrastra a aprender a tocar la guitarra definitivamente para enrolarse junto a él en la vida bohemia de artista.
El guitarrista es una novela con un fuerte poso autobiográfico y que, desde mi punto de vista, puede llegar a considerarse una especie de ensayo sobre la inocencia de las personas y el grado que ésta alcanza. Pero sobre todo, es una historia de amor en el trasfondo, un juego lleno de trampas -de hormiga león, como dice el personaje- que acabará con un golpe maestro del autor.
La inclusión de escasos personajes en el dialogo -alrededor de cinco en toda la novela, de los que destaca el señor Rodo, escritor que vive en la pensión que regenta la madre de Emilio- hacen que la lectura sea mucho más fluida. Y teniendo en cuenta, por supuesto, la muy buena escritura de Landero, el resultado es una maravillosa obra narrativa, sin un argumento excesivamente potente. Mérito total de un escritor, que da una lección de narración en alrededor de trescientas páginas.


miércoles, 4 de marzo de 2009

No mires debajo de la cama, de Juan José Millás; o cuándo los monstruos salen de su guarida

¿Quién no ha tenido miedo alguna vez de mirar debajo de su cama? ¿Acaso no habéis tenido monstruos en el armario o debajo del colchón? Sobre esto versa la novela No mires debajo de la cama de Juan José Millás. Como dice en la contraportada, una simple coincidencia con una persona al azar, por ejemplo, en el metro, puede desencadenar en una obsesión importante.
Elena Rincón, juez de profesión, viaja como todas las mañanas en el metro cuando se cruza en su camino con una mujer que le parece sumamente atractiva. Decide averiguar algo más sobre ella, y se ve inmersa en una novela sumamente extraña y complicada. Es como si dentro de la novela, hubiese otra. Algo así como una intranovela.
La historia que cuenta en mitad de la novela mediante zapatos es una gozada. A menudo pensaba cómo era posible que hubiese sido capaz de dotar de sentimiento a unos objetos tan nimios como esos. Que se odiasen, se pisoteasen, discutiesen, se independizasen, e incluso se echasen de menos unos a otros. Verdaderamente maravilloso.
Si tuviese que calificar a Millás con un calificativo, le nombraría el "genio de las ocurrencias". A pesar de que como novelista pueda ser criticado, o pueda tener bajones, Millás tiene la genialidad de contar una historia a partir de la absoluta nada. En esta novela, también tiene pequeños altibajos, pero los solventa siempre con algún fogonazo de gran categoría literaria.
Es la primera novela del autor que cae a mis manos, pero después de su lectura, ya estoy con ganas de ponerme a leer El orden alfabético, El mundo o su reciente obra de relatos: Los objetos nos llaman.

jueves, 26 de febrero de 2009

V de Vendetta, de Alan Moore y David Lloyd; o sobre como hacer una revolución

La palabra "revolución" es muy socorrida, y uno de los términos más utilizados, sin que tengamos, apenas, conciencia de lo que significan. Una proceso revolucionario es algo transcendental, capaz de cambiar el mundo. Algo realmente memorable, sí se hace en condiciones. Hoy en día, una revolución suena a algo antiguo: a la revolución francesa o a la bolchevique, ambas causa de un cambio radical en el mundo.
Pero si hoy, en tiempo de crisis aguda, llegásemos a caer -otra vez- en tiranías ilógicas y discriminantes con el diferente; se podría volver a considerar necesaria una rebelión. Eso es lo que plantea la novela gráfica que acabo de terminar, y que me ha entusiasmado, mucho más que la película, que había visto antes de leerlo: V de Vendetta.



La vendetta es un término que significa venganza. Y la venganza, dicen, se sirve en frío. Así parece el carácter del personaje principal del cómic, V, que tras rescatar a Evey, una prostituta de 16 años, de las garras de los agentes del Dedo; trata de legar a la muchacha su ideal revolucionario -con mucho sentido-, para que juntos consigan cambiar el sistema.
La trama es exquisita, dibujada y dialogada con maestría. El personaje central es uno de los mejores personajes que he leído en los últimos tiempos -en eso acierta la película-, educado, apasionado de la cultura, romántico... El final, desde mi punto de vista, es mucho mejor que el de la película, si bien habría suprimido un par de páginas del último episodio -aunque tampoco está mal que aparezcan-. Cuestión de gustos. Minuciosidades.
Nunca me declaré un fanático del cómic. A pesar de ello, este libro va más allá de eso. Este libro cuenta una historia, transmite un ideal. Cuenta la historia de algo que podría pasar en el futuro, si no mantenemos la mente alerta y la memoria fresca. Los ideales nunca mueren.

Marina, de Carlos Ruiz Zafón

Todos los escritores tienen entre sus novelas alguna favorita. Para Zafón, según dice en el prólogo, ésta es la favorita entre sus creaciones. Como es habitual en este escritor, su novela se ambienta en Barcelona, en esta ocasión en los años 80. El retrato de la ciudad es, como acostumbra, detalladísimo y muy especial.
Como es propio de su estilo, las descripciones se hacen muy extensas y, en numerosas ocasiones, innecesarias totalmente. Pese a ello, Zafón trama una historia de amor, pura, de las de siempre, a raíz de un lío entre antiguas empresas, que vuelve a la superficie de la ciudad más cosmopolita.
La que hace que todo esto salga a la luz de nuevo, involuntariamente, es Marina, que tras conocer la afición de su nuevo amigo, Óscar Drai, por los misterios sin resolver, decide llevarle al cementerio antiguo de Montjuic, para ver una extraña mujer completamente tapada de negro a la que observa desde hace tiempo. La mujer visita una lápida sin nombre, con tan sólo un símbolo tallado en el mármol.
La historia de amor se entreteje entre la casa de Marina y Germán, su padre; y las calles de la ciudad de Gaudí. Por otra parte, el argumento misterioso de la Velo-Granell, se va resolviendo -no sin la pertinente investigación- en los laberintos de calles del Barrio Gótico y el Raval. Zafón, fiel a su estilo, crea una historia de amor que se entrelaza con la historia de misterios, magia e investigaciones.
En el epílogo, el autor deja entrever que esta historia está fundamentada en una historia real. Con un final que, desde mi punto de vista, es el más emotivo de todos sus libros, consigue crear el sentimiento que le faltaba al resto de la novela. Una novela para entretener, lejos de obras maestras y grandes títulos que recordar, pese a no ser mala.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Historias de cronopios y famas, de Julio Cortázar

Casi coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte -del que hablaré con seguridad, hoy o mañana- he leído las Historias de cronopios y famas de Julio Cortázar. Se trata de un conjunto de relatos y textos breves, sin ninguna temática conjunta, salvo los propios cronopios y las famas, al final del texto. La palabra sería miscelánea.
Como siempre, Cortázar dota a sus relatos de un humor exquisito, derivado del surrealismo que vivió en sus años en la ciudad de París. Poetizando lo banal y lo más ínfimo, se le podría considerar como uno de esos escritores que engrandecen lo pequeño.
Escaleras, espejos, bicicletas, un patíbulo, y multitud de elementos más, se convierten en protagonistas completos de sus páginas. Destacables una importante parte de sus cuentos, me quedo, ahora mismo, de memoria, con Conducta en los velorios, Instrucciones para subir una escalera, el Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj o Simulacros, entre otros. Alguna vez en mi vida me encantaría llegar a adquirir la habilidad narrativa y descriptiva del señor Cortázar.
Sé que la tarea será muy difícil, por eso, mientras escribo y escribo, sigo inmerso en su lectura. Por eso de que dicen que de todo se aprende, y que todo se pega, menos la hermosura. Escribiré, pues. Y tú deberías hacer lo mismo.

jueves, 5 de febrero de 2009

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb

En estos días, en los que tengo tiempo, lo aprovecho con la lectura. Es cierto que para leer esta breve obra no se precisan más de un par de horas, aproximadamente, aunque no por eso tiene menos calidad, o es peor libro que cualquiera que te estés imaginando. Nunca había oído hablar de Amélie Nothomb, hasta que mi amigo Lorenzo me habló de ella en una aburrida clase de literatura -qué lástima, con lo bonita que es la materia, y lo aburrida que la hace nuestro profesor.
Bueno, a lo que iba, cuando me habló de ella, tenía este libro entre las manos. Ya te lo dejaré cuando lo lea, me dijo, y el martes, un par de meses después, asi fue. Cuando iba a comenzar a leerlo, en la biblioteca, descubrí que la autora japonesa de nacimiento -de nacionalidad belga- era reciente portada de una revista literaria. Me animé a leerla.
Cosmética del enemigo transcurre íntegramente como un dialogo en un aeropuerto. Tras un retraso en el vuelo que debe transportar a Jerome Angust a Barcelona, este es abordado, de forma un tanto brusca, por Textor Texel que, tras la insistente negativa del primero, consigue entrar en la dinámica de la conversación. Esta acabará perfilandose, a un ritmo trepidante e inusual, hacia un dialogo sobre el asesinato y la violación, entre otras muchas cosas.
Dice la crítica, según reza la contraportada de este libro, que con esta obra, la escritora Amélie Nothomb se consiguió superar a si misma. En este aspecto no estoy en condición de opinar, pues no he leído nada más, aunque creo que pronto podré hacerlo.


Castillos de cartón, de Almudena Grandes

Primer contacto que mantengo con Almudena Grandes. Me han dicho que este libro es de los mejores que tiene. Lo cierto es que a mi me ha encantado. Merece la pena, ya que es una lectura rápida, y la historia que cuenta es muy amena.
María José Sánchez, tasadora de arte, recibe una llamada de Jaime González, en la que es advertida del suicidio de su amigo común: el prestigioso pintor Marcos Molina Schulz. A partir de entonces, emprenderá un viaje a sus recuerdos de estudiante, cuando conoció a sus amigos, y a un trepidante triángulo que vivieron en aquella época.
Pese a tener una escritura algo tosca en ocasiones, la novela se hace corta, y pronto te sumerges en la historia por completo, debido a la primera persona, en boca de María José, con la que está contada. Un laberinto de recuerdos que nos llegan como si hubiesemos formado parte de ellos.
La historia, más allá de lo que es, estrictamente, el triángulo, tiene unos matices dramáticos, en algunos momentos, que me parecen dignos de mencionar. En ocasiones, la tristeza de la propia María José invaden las páginas, como si fuera la nuestra propia. Igual pasa con la alegría y demás vivencias.
Recomiendo su lectura. Me ha encantado la historia de estos tres artistas, o aprendices de ello, con trágico final, aunque desvelado al principio. Si decides leerla, espero tu opinión.

martes, 3 de febrero de 2009

Dublineses, de James Joyce

Dublín es una capital que no se suele conocer demasiado, salvo que seas un enamorado de ella o de los viajes. James Joyce hace un retrato de esta ciudad, en la que vivió, a principios del siglo XX, y con la que experimentó una relación intensa de amor-odio. En este libro, a través de un conjunto de relatos, de una calidad interesante, muestra el contexto de Dublín por aquel entonces.
Escribir sobre como escribe Joyce -válgame la redundancia- es completamente innecesario, para alguien que lo ha leído ya, y completamente inútil para alguien que no lo haya hecho, pues primero hay que leerlo. Fue el primer libro de ficción del autor de Retrato del artista adolescente, y merece la pena pasarse un rato con él entre las manos.
Los catorce relatos de Dublineses se basan en historias reales, en la realidad misma. Una pequeña historia es llevada a las palabras por el irlandés, que en ocasiones, hace pequeñas birguerías, aunque no todo son elogios, algunos de los cuentos se hacen pesados, sin llegar a pasar de algo normal. Destacan entre todos los cuentos, algunos como Eveline o Araby. Mención especial merece, por supuesto, la última historia: Los muertos. Esta sí que es una maravilla, en unas cuantas páginas. Algunos críticos y lectores lo catalogan como una novela corta. La historia, sobre todo el cierre, es magistral, de veras. Muchos de los personajes que aparecen en estos relatos, vuelven a hacer aparición posteriormente en Ulises, la gran novela de Joyce.
Si te apetece leer algo de este autor, es un buen comienzo este libro. Las historias no se hacen largas, en absoluto, y si ya leíste con anterioridad a Joyce, no hace falta que te diga como escribe y si merece la pena o no pasar un rato con él.

domingo, 1 de febrero de 2009

Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen

Mucho se está hablando estos días de Penélope Cruz y su María Elena de Vicky Cristina Barcelona. Posiblemente esta noche -en la gala que ya ha comenzado- se lleve el Goya a la mejor actriz de reparto por su interpretación. Aprovechando la coyuntura, hoy he visto la última de Woody Allen, para opinar mañana con criterio, por lo que puedan decir.
Vicky Cristina Barcelona es un film excesivamente "turístico", aunque con una historia de líos amorosos digna del director. Las imágenes de Barcelona son de catálogo, espectaculares algunas de las tomas, como la realizada desde el Tibidabo, por ejemplo. La historia resulta muy ácida y transcurre a un ritmo muy controlado en todo momento por el señor Allen.
Está claro que esta no es una de sus mayores genialidades, pero es divertida y muy inteligente, y se completa a la perfección con el reparto, magnífico. Gente guapa. Javier Bardem encarnando a un pintor barcelonés, Juan Antonio, de mente e ideas libres; Penélope Cruz, en el personaje de María Elena, su ex mujer -el personaje más divertido- con la que aún mantiene un extraño idilio.
Por último, Rebecca Hall -Vicky-, bellísima y, a mi gusto, bastante bien en su papel; y Scarlett Johansson (Cristina), que es casi borrada de la pantalla por Rebecca Hall, y sobre todo, por Penélope Cruz, que cuaja una actuación perfecta. Su personaje le da el toque cómico esencial, es el personaje allenesco por excelencia.
La película no es ninguna maravilla que vaya a quedar para los libros de clásicos, pero, como dije antes, es muy divertida. Me siento obligado, para terminar, a hablar de la banda sonora, compuesta por canciones tan dispares como Entre dos aguas, de Paco de Lucía, o la pegadiza canción de Guilia y los Tellarini. En definitiva, una película recomendable para una sesión de Woody.

domingo, 25 de enero de 2009

Palestina: En la franja de Gaza, de Joe Sacco

Joe Sacco es reportero de guerra. Tras vivir en sus propias carnes la experiencia de Palestina, se lanzó a la escritura de un cómic autobiográfico de ella -o quizás fue hasta allí en busca de material para él, según parece apuntar en ocasiones. El periodista se sumerge de lleno en los campos de refugiados y en las familias palestinas, en sus formas de vida, en sus dramas, en sus alegrías, su esperanza.
El cómic es un relato desgarrador de alrededor de unas 250 páginas en las que el periodista visita las ciudades más importantes de Cisjordania y la Franja de Gaza, acogido por familias que ejercen de guías. Durante todo el relato, Joe Sacco muestra la narración en primera persona, apareciendo como el personaje principal, y cuenta -como aclara al principio y al final- historias completamente verídicas y reales. Cuenta lo que vivió, sin llegar a resultar un manifiesto panfletario, en absoluto.
Historias tremendas, vejaciones, encarcelamientos, bloqueos, pedradas, bombardeos, y todo tipo de infamias cometidas sobre los habitantes enclaustrados. Lo que llama la atención de todo es que, a pesar de todos los pesares que se viven allí, los palestinos siguen desprendiendo alegría e, incluso, esperanza de que algún día vuelva la normalidad.
El cómic es un grito que arrancará, a su vez, el grito del lector en más de una ocasión. Vivencias completamente ciertas, historias dignas de película de miedo, para no dormir. Realmente bueno, tal vez por eso fue galardonado con el American Book Award, en 1996, y con el Book Expo America, este 2002, con el recrudecimiento del conflicto (vease que se trata de dos premios americanos). Merece la pena su lectura, aunque no te guste el género. Tal vez sirviese para abrir algunas mentes.

martes, 20 de enero de 2009

El pianista, de Roman Polanski

Los mundos imaginarios quedaron relegados fuera de la Polonia invadida por los nazis. Por eso, Roman Polanski, ganador del Oscar al mejor director, las aparta de su película. Sin embargo, aún en esas circunstancias, sobrevivieron las historias bellas e increíbles, tan emotivas como la de este pianista, Vladek Szpilman, judio y por lo tanto, ciudadano -o no ciudadano, mejor dicho- en apuros en aquellos tiempos.
La película se presenta cruda, e incluso violenta, en algunas escenas del principio, pero no merece la pena quitarla, la historia vence por si misma a éstas. Con el paso del tiempo -dos horas a priori largas- la situación en Varsovia va degradando: leyes discriminatorias, el famoso ghetto, y los campos de exterminio, con una larga lista de humillaciones e infamias intermedias.
Polanski trata de hacer un retrato situacional, a través de la historia de un pianista; que a la llegada de Hitler al poder, ya era un prestigioso y conocido pianista de renombre. Su vida discurría sin ningún tipo de complicación fatal: tocaba en la radio polaca y vivía con su familia comodamente. Pero pronto eso cambiaría.
Adrien Brody da vida a Szpilman, con una interpretación magistral, que le valió el Oscar al mejor actor en papel protagonista. Escalofriantes las escenas en las que se encuentra enfermo o cansado, al igual que las memorables escenas en las que sus manos actuan independientemente de su cuerpo, tocando en un piano que no existe -o no puede ser tocado. Una maravilla.
El actor se echa a la espalda la película, ya que, prácticamente, es única y exclusivamente el que lleva y teje el hilo argumental, dejando protagonismo escaso a personajes secundarios. Tan sólo es alcanzado, con la cinta bien entrada en materia, cuando aparece el capitán Wilm Hossenfeld (Thomas Kretschmann).
La historia es, a veces, caprichosa, y deja testimonios e historias como ésta, basada en el diario del propio Wladyslaw Szpilman, que adaptó Ronald Hardwood, ganando un Oscar por su excelente trabajo. El pianista no es una historia más, es la intrahistoria. Esa que, la gran mayoría de ocasiones, obviamos y que contiene la verdadera historia universal de la humanidad. Dos horas muy bien invertidas de tu vida, si es que decides sentarte a verla.

domingo, 18 de enero de 2009

El viaje del elefante, de José Saramago

La nueva obra del Nobel portugués narra el viaje de un elefante indio, Salomón, en el siglo XVI, desde Lisboa hasta Viena, con motivo de un regalo del rey de Portugal al archiduque de Austria. Saramago despliega en sus páginas un buen número de recursos narrativos, fiel a su estilo peculiar de relatar -sobre todo en los diálogos. Este libro constituye una visión profunda sobre la vida, tras la duradera enfermedad que atravesó el autor, meses antes de su publicación, y por la cual llegó incluso a pensar -según sus palabras- que tal vez no viese fin.
El escritor, que siempre aseguró que su carrera literaria empezó tarde -con 60 años sólo había publicado Tierra de pecado-, da muestra de su enorme capacidad para relatar y describir. Con mucho juego en el ritmo narrativo, alterna la visión del propio elefante y su cornaca -cuidador- Subhro, mucho más pausada; con la visión de los mandatarios europeos que acompañan a la comitiva, siempre pendientes de llegar a tiempo, acelerados, y con poco sentido del humor.
El autor de Ensayo sobre la ceguera dota, por momentos, a su obra de un carácter épico, desde mi punto de vista, bastante logrado, que recuerda vagamente a los viajes de El señor de los anillos -con todos los elementos indispensables: nieve, lluvia, montaña, frío, etc. En cambio, en otras ocasiones José Saramago escribe de una forma mucho más espiritual, más mística, resultando similar el estilo al del autor brasileño Paulo Coelho y su Alquimista; llegando a ofrecer, en determinados pasajes, reflexiones, a cargo tanto del propio escritor, como de los personajes -en especial el elefante y Subhro.
El viaje del elefante no es una novela, es un cuento largo; según comentaba en su presentación el autor de la obra, con el que no discrepo en absoluto. Un relato cargado de ironía -agudizada al final del mismo- y crítica a las instituciones más importantes de la época: la nobleza, los militares y la Iglesia, que salen malparados, con la intención de desmitificar su necesidad de existencia. Merece la pena.