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domingo, 14 de marzo de 2010

Sáhara

Esta noche soñaba
Que ya no había muro
Que los niños jugaban
Y la playa existía…

Medias lunas al viento,
Ya no existen –sueño- minas.
Madres de marzo que hoy lloran,
Como si de alegría…

El té de los tres colores,
Cardinal geografía, y
Las ciudades entraban
Con sus diplomacias…

Esta noche soñaba
Que no estaba soñando.

Esta noche soñaba
Que soñar no quería.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El filo

Afloró en mi espalda,
Tenía la hoja afilada,
Y gris platino.
Y sobre ella un grabado:

Amistad.

Palabras en mi retaguardia.
Palabras que, tarde o temprano,
Serán olvidadas.

Todo muere. Es ley de vida.

Porque si la muerte no existiese
No daríamos sentido al tiempo.
Y eso que, algunos,
Se empeñan en despojárselo.

Todo es vida. Porque antes
[de enviudar
Hay que vivir. Es ley de muerte.

Porque cuando un amigo te deja,
En cierto modo se enviuda.

Porque si un amigo te traiciona,
El tiempo que se deja atrás
No vale nada.

viernes, 9 de octubre de 2009

Sobre tempestades

*No suelo colgar versos, pero hoy se merecía.

“Por donde quiera que aleje los ojos,
todo es color de lluvia, negro pálido”.

Fernando Pessoa

A mi amigo Pablo Álvarez

En medio de la tempestad
Gritas, en silencio,
Sabedor de que la calle es,
Por un momento, sólo tuya.

Desahogas tu cólera contenida
Al tiempo que ahogas tu memoria
Entre la lluvia, apático.

Sé que una palabra sólo no sirve,
Aunque mi alma corra de la mano
De tu exhalación, en mitad de la noche
[más agria.

Pero no. No me lo dices. Y huyes, corres,
En soledad, que, en ocasiones,
Es tan ciega compañía.

Y yo mientras, miro la lluvia y la grito,
Porque todos, también yo,
Necesitamos romper del silencio
[La voz.

Y así estoy. Frío.
Tan solitario como tú, en mi balcón.
Viendo como la tormenta se ha ido apaciguando,
Porque todas lo hacen.

Y mientras pienso en la pareja abrazada
De Bram, y los cantos de Pessoa a la lluvia.

E, igual que tú, pensando cada uno en sus ojos
que no sabemos que reflejo de nosotros obtienen.
Al otro lado en la ciudad, ya no sabemos nada,
por no conocer nada, ni si nos quieren ver.

sábado, 18 de julio de 2009

Definiciones

Los estados de ánimo lo son todo y cualquier cosa.

La felicidad es la visión de la sonrisa de cualquier persona a la que quieres.

La complicidad es saber mantener una conversación sólo con una mirada.

La amistad es un gesto, una palabra, un simple abrazo que se transforma en algo complejo.

La tristeza es la caja de cerillas que robasteis en la última posada en la que dormisteis juntos.

La indiferencia, acordarte de alguien y darte cuenta de que ya no le necesitas.

La pasión está contenida en un beso que surge repentino, después de la facultad, en el autobús o en el andén un minuto antes de coger un tren lejos.

La soledad es un café que se queda frío junto a una balada que suena en el peor momento.

El cariño un abrazo después de ganar con tu pareja una partida de trivial.

El desasosiego está en un trazo en el vaho del espejo de la ducha, que trae recuerdos.

El deseo es querer morderte la piel cada vez que me miras con tus ojos castaños.

El miedo duerme en cada cama de cada familia, en cada sueño, y muchas veces nos controla.

La tranquilidad puede ser leer un poema de Cortázar en el parque.

El amor, un poema en la servilleta manchada con el carmín de esos labios.

La traición es algo doloroso, tal vez involuntario e inevitable.

La falsedad es la máscara con la que cualquiera te vende una amistad.

El peligro es saber que te puedes morir a cada instante y aún así seguir viviendo.

Las emociones son la vida y tan sólo palabras.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

Hoy quiero dejaros unos poemas de Juan Ramón Jiménez. Extraordinario. Jenial.

Otoño


Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

Yo no soy yo


Yo no soy yo,
Soy este

que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.



martes, 30 de septiembre de 2008

Ángel González (1925-2008)

Acorde con esta época que ahora empieza, os voy a dejar algunos poemas de Ángel González. Como una especie de homenaje al poeta.

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Voz que soledad sonando

Voz que soledad sonando
por todo el ámbito asola,
de tan triste, de tan sola,
todo lo que va tocando.

Así es mi voz cuando digo
—de tan solo, de tan triste—
mi lamento, que persiste
bajo el cielo y sobre el trigo.

—¿Qué es eso que va volando?
—Sólo soledad sonando.

Para que yo me llame Ángel González

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Se marchó en Enero, con la música a otra parte, cargando con su poesía...